martes, 19 de mayo de 2015

Se abre el grifo petrolero en el Ártico, Por Gerardo Honty

El Departamento del Interior de Estados Unidos aprobó el pasado lunes 11 de mayo el plan de Shell para la explotación de petróleo en el mar de Chukchi, frente a las costas de Alaska. Es una decisión que parece ir en contra de la política climática y ambiental que el gobierno de Estados Unidos ha dicho promover, y resulta un duro mensaje al mundo en general en el año en que se espera alcanzar un acuerdo climático. La explotación de las reservas en el Océano Ártico tiene el potencial de liberar un adicional de 15,8 mil millones de toneladas de CO2 a la atmósfera (equivalente a las emisiones de todos los automóviles de Estados Unidos durante 13 años) y el aumento de las concentraciones globales de CO2 en 7,44 partes por millón[1].

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